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Entrevista del Diario el Clarín a Marco Romero. Director CODHES.

"El desplazamiento forzado de personas requiere un compromiso latinoamericano"

 

 

MARCO ROMERO

 

 

La sociedad colombiana vive con expectativa los nuevos aires prometidos por el proceso de paz entre el Estado y la guerrilla de las FARC, después de 52 años de hostilidades que dejaron 8 millones de víctimas, según datos de Codhes, la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento. Solo en los últimos treinta años, según esta calificada ONG, la nación pasó de 27 mil desplazados, en 1985 a casi 7 millones en el 2017. Dejar sus tierras y casas y trasladarse internamente por Colombia a un lugar más seguro, por diferentes violaciones y persecuciones, fue una situación cotidiana que poco a poco está desapareciendo.

Marco Romero, director de Codhes, sostiene que las causas de este desplazamiento forzado en el país se dio, en primer lugar, por la guerra entre guerrillas y Estado. “También la extrema derecha colombiana armó un frente paramilitar y fueron responsables de tantas víctimas en masacres colectivas –señala Romero, invitado al seminario Diálogos Globales “Migrantes y Refugiados”, organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación. Por otro lado la guerrilla fue la causante de tantos secuestros y los agentes del estado los responsables de las desapariciones forzadas. Hay responsabilidades muy diversas en una guerra de largo aliento. No todo fue de las FARC. Y también hubo desastres naturales, economías ilegales, violación masiva de derechos humanos en determinados territorios que hizo que la gente escape a otras zonas más seguras del país”.

¿Qué problemáticas siguen existiendo para que haya tantos refugiados, migrantes y desplazados colombianos?

La negociación con las FARC bajó drásticamente la violencia: ya no hay desplazamientos, tomas de pueblos, ni secuestros, bombardeos ni minas antipersonales, ni enfrentamientos entre el Estado y las FARC, pero persisten bandas criminales porque la negociación con los paramilitares fue muy precaria. Y siguen existiendo negocios de drogas y minería ilegal y se siguen asesinando a líderes sociales. También están quienes se oponen a las restituciones de tierras de tantos desplazados y amenazas a quienes defienden el acuerdo de paz porque las elites más tradicionales de Colombia no quieren cambiar nada. Son fenómenos que se siguen dando pero no podemos perder de vista el éxito del proceso de paz con las FARC.

¿Hay 550 mil refugiados colombianos?

Se calcula esa cifra. En América Latina casi todos los países han firmado las convenciones internacionales sobre los derechos de los refugiados pero no hay un registro formal de personas en esta condición. Buscan protección en otros países pero no son reconocidos formalmente como refugiados. Por eso no es consistente la cifra. Sabemos que hay más de 200 mil refugiados en Ecuador, otro tanto en Venezuela, Costa Rica, Panamá y sabemos que hay un grupo importante en Argentina, Chile y Brasil. Hay colombianos en más de 40 países.

¿Cómo analiza el desplazamiento interno en Colombia?

El desplazamiento forzado muestra la radicalización de la guerra. Estamos ante fenómenos de violencia masiva que requieren un compromiso regional. La gente cuando se desplaza pierde todo: los liderazgos sociales que ha desarrollado, capitales económicos, culturales, políticos. Por lo que la decisión de irse de su territorio la somete a una vulnerabilidad extrema. En Colombia, la mayor parte de la gente desplazada viene de zonas rurales a la que le despojaron sus casas, sus bienes y tiene que llegar a una gran ciudad para sobrevivir en la periferia de la ciudad, en trabajos muy mal remunerados y de manera precaria, que llamamos desarraigo. De pronto de una cosmovisión rural está obligada a vivir en un entorno urbano. Tenemos que evitar que los desplazados se conviertan en el próximo pobre urbano o habitante vulnerable de las ciudades.

¿Los colombianos que vienen a Argentina buscan una mejor calidad de vida?

Sí, creo que la mayor parte que está en Argentina busca esas ventajas. En Colombia tenemos una universidad pública pequeña para las necesidades que hay. Entonces se busca mejores oportunidades. Se calcula que hay cuatro millones de migrantes colombianos en el mundo. Se van por motivaciones muy diferentes. Hay gente que quiere irse por status o ventajas económicas, algunos sienten que están en la pobreza o miseria, hay gente que dice que la están persiguiendo o amenazando, que no tiene garantías y la mayoría se va a países vecinos. Los refugiados y migrantes colombianos siempre tienen el corazón en el país y las oportunidades afuera.

Así como tantos colombianos deciden irse de su país ¿cuál es la posición de Colombia frente a posibles refugiados que quieran llegar en búsqueda de ayuda?

Colombia no tiene una política fuerte para recibir gente que pide protección internacional y es una crítica que nosotros le hacemos al Estado y a la sociedad colombiana. Es un país que siempre ha reclamado solidaridad pero que no está acostumbrada a darla. Y nosotros creemos que tiene que comprometerse. Tiene un territorio muy grande, que podría recibir habitantes de Haití o de Siria. Pero por ahora el gobierno no es muy generoso con este tema. Debe haber reciprocidad.

Señas particulares

​Marco Romero es Director de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes), una ONG colombiana que promueve la realización y vigencia integral de los derechos humanos de las personas desplazadas, refugiadas y migrantes. Es profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Colombia. También se desempeña como miembro de las comisiones Facilitadora Nacional de Paz y de Seguimiento a la Política sobre Desplazamiento Forzado.

 

 

 

 

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